Una mañana del día dieciséis de diciembre del 2024, la embarcación pesquera “Ketita” zarpó del puerto de Chimbote al mando del capitán Julián Chunga y siete tripulantes a bordo. El rumbo era ir a pescar perico.
Pasaron dos días de navegación hasta llegar a la zona donde estaban los botes poteros, tenían que pescar primero la carnada, para poder navegar hacia la zona periquera.
La carnada estuvo un poco escasa, estuvieron seis días buscando hasta que decidieron poner rumbo a la coordenada 18° 40 – 79° 40, es decir a 300 millas de Chimbote.
Llegaron a la zona y empezaron alistarse para realizar su primera cala.
Edwin y Guillermo los encargados de cubierta dieron la voz de inicio de faena y empezaron a calar tirando al agua 1500 anzuelos. Terminaron calar y tiraron las muestras poteras al agua cuando de repente apareció la pota.
Solo con tres muestras pescamos en una hora una tonelada de pota, pero tuvimos que parar de pescar porque teníamos que recoger el material periquero. La cala salió muy baja, solo pescamos diez pericos y 15 tiburones así que decidieron seguir pescando pota.
Al amanecer tiraron las muestras al agua y después de un momento apareció un pez llamado Fortuno, fue como un milagro de Dios porque después de la aparición del pez Fortuno tuvieron mucha suerte, todos los días pescaron perico. Cada amanecer volvía a aparecer Fortuno. Durante seis días los acompañó en su faena, hasta que lo vieron por última vez al atardecer cuando tenían que regresar a puerto.
Navegaron con rumbo a Pucusana y llegaron con mucha emoción al saber que llevaron buena pesca, descargaron y regresaron a fines de diciembre a sus hogares felices al reencontrarse con sus familias.
Para el capitán y sus tripulantes la compañía de Fortuno fue una bendición de Dios.